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de febrero de 2007 : el gobierno venezolano llevaba sustituidas 31 millones de
bombillas incandescentes por bombillas de bajo consumo en lo que se denominaba
Revolución Energética y que comenzó el 17 de noviembre del 2006. Tres mil
trescientos brigadistas han visitado 3.203.024 viviendas para colocar
bombillas de luz blanca que reducen en alrededor el 80 por ciento el gasto de
energía. El objetivo es alcanzar los 52 millones. Es importante aclarar que es
una sustitución gratuita para los consumidores, jóvenes contratados por el
gobierno visitan las casas, explican las ventajas, comprueban las necesidades
y sustituyen las lámparas.Se trata de una política medioambiental que ya comenzó Cuba hace dos años y que también se aplicará en Nicaragua, donde se distribuirán 1,7 millones de bombillas de poca potencia para paliar la crisis energética que padece el país; bombillas que serán importadas de Venezuela por parte del país centroamericano. El objetivo nicaragüense es sustituir todas las bombillas del país en el plazo más corto posible.
Según los expertos, estas medidas no sólo ayudan a disminuir los costes energéticos de los países sino que colaboran de forma importante en la disminución del calentamiento global.
Resulta peculiar que sean países humildes del Tercer Mundo quienes hayan mostrado mayor sensibilidad medioambiental, obsérvese también que son esos países que, según Estados Unidos desestabilizan la región y rozan el totalitarismo: Cuba, Venezuela o Nicaragua.
En cambio las únicas regiones en el mundo desarrollado que han abordado iniciativas similares, van con mucho más retraso. El gobierno australiano ha expresado su intención en abordar esta sustitución en el año 2010 y tampoco han confirmado que el coste sea asumido por el estado, simplemente se ha asegurado que las bombillas clásicas dejarían de venderse y fabricarse paulatinamente. Por su parte, en el estado norteamericano de California el parlamento estudia una normativa para directamente prohibir las bombillas incandescentes en un plazo de cinco años.
La
Misión Revolución Energética comenzó con el reemplazo de bombillos
incandescentes por bombillos ahorrados de luz blanca en el Distrito Capital y
los estados Miranda, Zulia, Falcón, Nueva Esparta y Carabobo. En la segunda fase
incorporó a Vargas, Anzoátegui y Bolívar. Actualmente, se están definiendo los
medios logísticos para incorporar a todos los estados del país. La meta es
instalar 52 millones de bombillos ahorradores. Hasta la fecha se han sustituido
más de 10 millones en un millón 138 mil 198 viviendas.
Como parte de la solidaridad y la cooperación que debe existir entre los
pueblos, principio del Socialismo del Siglo XXI impulsado por el gobierno
venezolano, el país firmó un convenio con el gobierno de Cuba para recibir
asesoría y apoyo para llevar adelante esta fase de la misión. Trabajadores
sociales cubanos y del Frente Francisco de Miranda en Venezuela, integran los
equipos que están cambiando los bombillos con el apoyo de los Consejos
Comunales, las mesas de energía y las juntas parroquiales. Un par de jóvenes,
uno venezolano y otro cubano, visitan las viviendas, ofrecen una explicación de
las ventajas del cambio, retiran los bombillos amarillos y colocan los bombillos
blancos con la autorización de las familias.
Estas bombillas tienen una vida útil promedio de tres años que se traduce en 6
mil horas, ocho veces mayor que un bombillo incandescente. Brindan la misma
iluminación consumiendo sólo el 20% de la energía de un bombillo incandescente.
No emiten calor, no atraen insectos, su luminosidad es de mayor aceptación para
la población y fomenta mayor conciencia hacia la eficiencia energética. Con la
sustitución de estos 52 millones de bombillos se liberarán al menos 2 mil
megavatios de energía, cantidad equivalente a la energía que aporta la represa
Caruachi.

Son fabricados en China y en Vietnam, donde dominan esta tecnología. Manuel Deza
señala que la idea es complementar en el futuro este programa de sustitución con
políticas fiscales para promover su producción interna.